Miscelánea

Temporada de higos

Considerada por muchos como la fruta más antigua del mundo, el higo, estrictamente hablando, es una flor invertida. A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los árboles frutales, las flores de la higuera crecen dentro de una vaina en forma de pera que al madurar se convierte en el higo.

En su interior, cada higo contiene muchas flores que producen frutos llamados aquenio. Cada fruto contiene una semilla y son justamente ellos los que hacen que el higo sea tan crujiente en boca. Dicho de otra manera, dentro de cada higo hay cientos de pequeñas flores.

En la Antigua Grecia, los higos eran considerados un manjar y los ganadores de las Olimpíadas recibían esta fruta como premio además de ser coronados con hojas de higuera. Aunque hay más de 75 variedades de higueras, la que es consumida por el hombre es la Ficus Carica, originaria de Asia Menor y difundida por la cuenca del Mediterráneo durante la época del Imperio Romano.

En nuestro país, los meses más calurosos del año son los que marcan en el calendario la llegada de esta fruta. Durante enero y febrero pueden encontrarse en las verdulerías y aunque la superficie de cultivo de higos en Argentina es muy reducida, las regiones del Noroeste argentino y Cuyo, así como en menor medida la región pampeana; hay un consumo interno en crecimiento.

El higo y las avispas

Curiosamente, los higos tienen una relación simbiótica con las avispas: dentro del higo macho pueden encontrarse los huevos de las avispas (esta variedad no es de consumo humano). Para poder entrar, las alas de la avispa se rompen. Las crías, también nacerán sin alas y se reproducirán hasta conseguir hacer un túnel para salir al exterior y trasladar las semillas del higo a otro lugar.

Sin embargo, puede ocurrir que la avispa se confunda y entre en un higo hembra. Cuando ello ocurre, la avispa muere sin dejar sus huevos (esto se debe a que el higo hembra tiene una forma que no le permite su reproducción). Cuando el higo es comercializado, el cuerpo de la avispa ya se habrá descompuesto gracias a que los higos producen una enzima que permite transformarlo en proteína.

Consejos para conservar y elegir esta fruta

Como el higo tiene una piel muy fina, que actúa como una capa protectora, es importante evitar roces y golpes.

A la hora de elegirlo, deben seleccionarse aquellos que estén maduros (no es una fruta climatérica por lo tanto no madura una vez que fue recolectada) y que no tengan ninguna abertura en la piel.

Para conservarlo es recomendable guardarlo en la heladera en la zona menos fría de la misma y alejado de productos que tengan olores fuertes. Además, se recomienda limpiarlos solo cuando van a ser consumidos ya que la humedad tiende a deteriorar el producto.

Frittata con higos y queso de cabra

Ingredientes para dos personas: 4 huevos, 100 ml de crema de leche, ½ cucharadita de mostaza, ½ cucharadita de cúrcuma, tomillo fresco, 5 higos, 40 gramos de queso de cabra, perejil fresco, sal, pimienta y aceite de oliva.

Elaboración: precalentar el horno a 180°C. Mezclar en un bol los huevos, la crema, la mostaza, la cúrcuma, el tomillo y salpimentar. Llevar al horno por unos 10 a 15 minutos. Retirar del fuego. Lavar los higos y cortar en rodajas no muy gruesas. Colocar por encima los higos previamente cortados y desmenuzar el queso de cabra. Terminar con un chorro generoso de aceite de oliva y de perejil picado.